Tras un mes de junio marcado por la estabilidad en los caudales, el hidrómetro oficial de la Prefectura Naval registró una marca de 2,70 metros este lunes. El cambio de tendencia responde a las copiosas lluvias de 200 milímetros caídas en apenas 48 horas sobre la provincia de Misiones y las nacientes del río Iguazú a finales de junio. Los especialistas advierten que el grueso del agua todavía está viajando hacia el sur, lo que mantendrá la dinámica de ascenso durante las próximas semanas, aunque los niveles se ubican aún lejos de las alertas de desborde.
REBOTE EN SANTA FE: FIN A LA ESTABILIDAD DE JUNIO
Las condiciones de navegación y el volumen hídrico en el tramo medio del río Paraná comenzaron a experimentar modificaciones sustanciales. Después de un mes de junio caracterizado por escasas variaciones en su caudal —donde el río se mantuvo estable con oscilaciones leves alrededor de la marca de los 2,30 metros—, la tendencia dio un giro definitivo con el inicio de julio.
De acuerdo con las mediciones diarias centralizadas por la Prefectura Naval Argentina (PNA), el río Paraná alcanzó este lunes una altura de 2,70 metros en el puerto de Santa Fe. Esta nueva lectura estadística certifica un crecimiento neto de 32 centímetros en un lapso de apenas siete días, quebrando el piso de 2,38 metros que se venía reportando en la terminal santafesina.
EL DETONANTE METEOROLÓGICO Y LAS PROYECCIONES DE CAUDAL
El origen técnico de esta crecida se localiza en el extremo norte de la cuenca hídrica, donde las condiciones atmosféricas cambiaron drásticamente al cierre del mes pasado. Los registros meteorológicos confirman que entre el 28 y el 29 de junio cayeron aproximadamente 200 milímetros de lluvia en solo 48 horas sobre la provincia de Misiones y la cuenca aportante del río Iguazú. Este frente de tormentas generó una crecida importante en dicho afluente que, por decantación natural, comenzó a repercutir aguas abajo sobre el cauce principal del Paraná.
El especialista en meteorología Pablo Lucero explicó que este repunte del río no es un hecho aislado, sino que marca formalmente el comienzo de los efectos palpables del fenómeno de El Niño en la región. Los analistas destacan los siguientes puntos clave sobre la evolución del sistema:
- Agua en Tránsito: El mayor volumen de agua generado por las lluvias extraordinarias en el río Iguazú todavía no ha impactado en el puerto de Santa Fe, por lo que el cambio visible en la dinámica hidrológica continuará empujando las marcas hacia arriba.
- Distribución del Frente: Por el momento, la fase inicial de El Niño no implica excesos de lluvias sobre el centro de la provincia de Santa Fe. Sin embargo, el sur de Brasil y todo el noreste argentino (NEA) ya registran precipitaciones abundantes, cumpliendo con el escenario proyectado por los científicos para este ciclo climático.
- Márgenes de Seguridad: A pesar del rápido incremento semanal, la altura de 2,70 metros se mantiene bajo condiciones de absoluta seguridad operativa. La marca actual se ubica holgadamente por debajo del nivel de alerta técnica, fijado en los 5,30 metros, y de la carga de evacuación legal, establecida en los 5,70 metros para esa sección del río.
EL RETORNO DE LOS CALADOS
“El aumento de 32 centímetros en el puerto de Santa Fe es una excelente noticia para la navegación comercial en la Vía Navegable Troncal, marcando el fin de un periodo de aguas bajas y estables que limitaba el máximo aprovechamiento de las bodegas. El Niño empieza a traccionar la hidrovía desde el norte, y aunque el grueso de la onda de crecida del Iguazú viene descendiendo por el corredor, este incremento inicial otorga previsibilidad para el despacho de convoyes. Para las terminales santafesinas, este escenario de aguas medias debe ser aprovechado para agilizar las operaciones de carga. Asimismo, las vecinales y comités de infraestructura de las zonas bajas costeras disponen de una ventana de tiempo ideal para revisar el estado de las defensas antes de que los caudales sigan escalando de cara al segundo semestre.”
