En una entrevista exclusiva concedida al medio especializado PortalPortuario, Montserrat Griñó desnudó las falencias de la infraestructura carretera paraguaya. Mientras el sector naviero celebra calados óptimos en los ríos y la llegada de nuevo equipamiento de dragado, la especialista advirtió que el preocupante deterioro de las rutas secundarias y la falta de esquemas preventivos de conservación vial erosionan la competitividad del “primer kilómetro”, encareciendo los fletes terrestres que alimentan las terminales de la Hidrovía.
LA ASYNC ENTRE EL RÍO Y EL ASFALTO
La logística de exportación e importación de un país mediterráneo como Paraguay es un engranaje multimodal donde el camión y la barcaza deben funcionar en perfecta sincronía. Sin embargo, en declaraciones exclusivas publicadas por el portal de referencia internacional PortalPortuario, la especialista Montserrat Griñó puso el foco sobre una debilidad estructural crítica: Paraguay necesita volcar de forma urgente mayores recursos financieros en la ampliación de su infraestructura vial y, fundamentalmente, en la conservación activa de sus carreteras.
De acuerdo con el análisis difundido por el citado medio, de nada sirve que el ecosistema fluvial logre calados superiores a los 12 pies o que incorpore dragas de alta potencia si la carga agrícola o industrial se enfrenta a serias dificultades para llegar a los muelles. La falta de mantenimiento en las rutas secundarias y terciarias —aquellas que conectan los centros de producción con los principales puertos de la Vía Navegable Troncal— genera demoras crónicas y un desgaste acelerado de las flotas de transporte terrestre, encareciendo toda la cadena logística nacional.
EL IMPACTO EN LOS ACCESOS PORTUARIOS Y EL MODELO REACTIVO
“Los testimonios recogidos en la exclusiva de PortalPortuario confirman lo que el sector corporativo viene reclamando: el sobrecosto del transporte por carretera neutraliza las ventajas competitivas del flete fluvial. Reparar las calzadas solo cuando ya colapsaron es una estrategia financiera deficiente para un hub que mueve más de 25 millones de toneladas anuales”.
La crítica técnica apunta a la prevalencia de esquemas de mantenimiento reactivos por parte del sector público. La falta de inversión sostenida en contratos de conservación vial a largo plazo provoca que los accesos a las terminales portuarias privadas y públicas sufran de fatiga asfáltica bajo el tránsito pesado. A esto se suma la necesidad de un control de pesaje más estricto en las básculas para evitar que el sobrepeso destruya las capas de rodadura recién inauguradas, un factor que atenta contra la previsibilidad de los tiempos de entrega exigidos por los mercados de ultramar.
