Las copiosas lluvias registradas en la cuenca del río Iguazú bajo la influencia del Monzón Sudamericano provocaron un marcado ascenso de los caudales. Al superar la capacidad de amortiguación de las represas aguas arriba, los excedentes hídricos son derivados hacia el río Paraná, forzando un incremento de los niveles en el tramo argentino-paraguayo. Aunque la Administración Provincial del Agua (APA) aclaró que no se trata de una situación de emergencia, recomendó extremar las precauciones para pescadores, buques comerciales y familias costeras.
EL ORIGEN DE LA CRECIDA: EL MONZÓN SUDAMERICANO EN ACCIÓN
El cambio de tendencia en los caudales del sistema hídrico regional ha quedado plenamente certificado por las autoridades competentes. La Administración Provincial del Agua (APA) informó que se prevé un incremento paulatino de los niveles del río Paraná durante los próximos días. Este fenómeno es el resultado directo de las intensas precipitaciones concentradas sobre la cuenca media y baja del río Iguazú.
Desde el punto de vista meteorológico, el organismo estatal desvinculó de forma categórica esta crecida del fenómeno climático El Niño. En su lugar, el comportamiento de los ríos responde a la actividad del Sistema de Monzón de América del Sur (SAM), cuyas copiosas lluvias cargaron los afluentes del Iguazú. Debido a que las represas ubicadas aguas arriba de las Cataratas operan con una limitada capacidad de amortiguación frente a volúmenes masivos, los excedentes hídricos son volcados directamente hacia el curso principal del río Paraná.
COMPORTAMIENTO DE LAS REPRESAS Y RECOMENDACIONES DE SEGURIDAD
El incremento del flujo hídrico aguas abajo está directamente asociado a la dinámica operativa de las grandes centrales hidroeléctricas binacionales. La APA explicó que el aumento de los caudales se alimenta de las mayores erogaciones dispuestas por las represas de Itaipú y Yacyretá, las cuales deben regular de forma constante el volumen de agua almacenado en sus embalses derivados del aporte del Iguazú.
Debido a que el río Paraná se encontraba transitando por niveles relativamente bajos antes de desencadenarse este frente meteorológico, las autoridades aclararon que no se prevén inconvenientes o inundaciones de gran magnitud en el corto plazo. No obstante, se ha solicitado a la población civil y a los operadores comerciales mantenerse atentos a la evolución diaria de las marcas hidrométricas.
El llamado a extremar precauciones abarca de forma específica a los siguientes sectores de la economía y la vida costera:
- Sector Comercial y Pesquero: Trabajadores y empresas que desarrollan actividades extractivas o logísticas en las márgenes del río.
- Actividades Recreativas: Personas que realizan navegación deportiva o campamentos en islas y bancos de arena.
- Poblaciones Vulnerables: Familias asentadas en sectores bajos y zonas inundables de la ribera que podrían verse afectadas por el avance del agua.
EL ROL DE LA REGULACIÓN
“La crecida actual del Paraná pone de manifiesto la delicada ingeniería de coordinación que exigen los ríos de la cuenca en este invierno de 2026. El hecho de que el río haya estado en niveles bajos opera como un colchón amortiguador providencial para la marina mercante y las poblaciones costeras. Sin embargo, el aviso de la APA respecto a las mayores erogaciones de Itaipú y Yacyretá recuerda que la hidrovía es un ecosistema regulado por la tecnología humana. Los capitanes de remolcadores y los operadores de terminales en puertos clave como Barranqueras o Corrientes deben aprovechar este incremento temporal de calado para agilizar los convoyes rezagados, pero manteniendo la máxima atención en los cambios de corriente que estas descargas masivas inyectan en los canales de paso.”
