Tras sufrir interrupciones totales del tráfico debido a un estrechamiento crítico del canal, el Centro de Armadores Fluviales y Marítimos del Paraguay (CAFYM) ejecutó un plan de contingencia financiado íntegramente por las empresas asociadas. La draga “Taruma” comenzó a operar a mediados de marzo luego de un proceso de validación técnica exprés de tres semanas, logrando restablecer las condiciones mínimas de calado para los convoyes de barcazas.
EL EMBOTELLAMIENTO: CALADOS MÍNIMOS EN EL PASO BERMEJO
El Paso Bermejo se consolidó a inicios de este año como uno de los puntos más complejos y peligrosos para la navegación comercial dentro de la Vía Navegable Troncal. Durante los meses de febrero y marzo, el sector experimentó una degradación severa en sus condiciones hidrográficas que forzó la interrupción temporal del tránsito de barcazas en momentos específicos.
El informe de situación elaborado por el gremio naviero detalló variables críticas de alta peligrosidad operativa:
- Caída del Calado: La profundidad del río en este paso específico osciló en niveles mínimos de entre 8 pies 8 pulgadas y 9 pies 6 pulgadas.
- Estrechamiento del Canal: El ancho seguro para la navegación quedó drásticamente reducido a un rango de apenas 30 a 40 metros.
- Riesgo de Varadura: Las dimensiones limitadas impidieron el cruce normal de los convoyes, elevando el peligro de accidentes y generando importantes filas de espera aguas arriba y aguas abajo.
LA RESPUESTA MULTILATERAL: OPERATIVO EXPRÉS DE LA DRAGA “TARUMA”
Frente al riesgo de un estrangulamiento prolongado del comercio exterior regional, CAFYM asumió el liderazgo del operativo de contingencia coordinando acciones con las autoridades reguladoras. El gremio propuso la incorporación inmediata de la draga “Taruma”, un equipo técnico financiado al 100% por los armadores privados, garantizando una erogación de cero costos para las arcas del Estado.
La viabilidad del plan dependió de una agilización burocrática inédita: las agencias públicas otorgaron la autorización legal en un plazo excepcional de solo tres semanas, aplicando un mecanismo de validación técnica exprés que permitió el inicio de las tareas de succión el pasado 14 de marzo. La remoción de sedimentos en el canal principal cumplió el objetivo de ampliar el ancho navegable, diluir la congestión de buques y devolver la previsibilidad básica a la ruta comercial del Mercosur mediante una articulación efectiva entre el sector público y el privado.
EL COSTO DE LA VELOCIDAD
“El operativo de emergencia liderado por CAFYM en Paso Bermejo deja una lección contundente para la gobernanza de la hidrovía: cuando el sector privado financia y el Estado no estorba, los canales se limpian en tiempo récord. Resolver un cuello de botella técnico de 30 metros de ancho en tres semanas es una métrica de eficiencia que las licitaciones públicas tradicionales rara vez pueden alcanzar. No obstante, la autogestión de los armadores debe leerse como lo que es: un parche de emergencia financiado por quienes no pueden darse el lujo de tener sus barcos parados. Aunque los pronósticos de la COREBE y del Servicio Meteorológico argentino anticipan lluvias que estabilizarán el caudal del río hacia mayo, la hidrovía no puede gestionarse a base de colectas privadas cada vez que aparece un banco de arena. La solución de fondo exige que esta velocidad de validación exprés se convierta en la norma de los planes estatales permanentes.”
