Alivio Temporal: EE. UU. suspende sanciones a petroleros rusos por 30 días para frenar la escalada del crudo

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En una medida de “último recurso” ante el bloqueo del Estrecho de Ormuz, la administración Trump emitió una licencia general que permite la compra de crudo ruso que ya se encuentra en alta mar. La decisión busca inyectar hasta 148 millones de barriles al mercado para estabilizar los precios del búnker y los combustibles globales.

La Casa Blanca ha dado un giro inesperado en su política de presión económica. Este 13 de marzo de 2026, el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos oficializó una licencia de 30 días (vigente hasta el 11 de abril) que autoriza transacciones con petróleo y productos derivados de origen ruso, siempre que hayan sido cargados en buques antes del 12 de marzo.

El Secretario del Tesoro, Scott Bessent, calificó la medida como “estrictamente limitada y técnica”. El objetivo es liberar el “crudo varado” —estimado en unos 148 millones de barriles— que se encuentra actualmente en buques en tránsito o almacenamiento flotante, pero que no podía ser descargado en puertos internacionales por temor a las sanciones secundarias de EE. UU.

El factor Ormuz

La razón de fondo es la parálisis del Estrecho de Ormuz. Con Irán bloqueando de facto la salida de 20 millones de barriles diarios desde el Golfo Pérsico, el precio del Brent superó los USD 100 esta semana. Al habilitar el petróleo ruso que ya está navegando, Washington busca un “colchón” de oferta inmediata que evite un colapso logístico y una inflación energética descontrolada en pleno año electoral de midterms.

Reacciones Internacionales

La medida ha generado una grieta diplomática. Mientras el Kremlin dio la bienvenida a la decisión, el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky y líderes de la UE, como António Costa, expresaron su “profunda preocupación”, advirtiendo que esta flexibilización podría inyectar hasta USD 10.000 millones adicionales a las arcas de guerra rusas en apenas un mes.

Desde la perspectiva de Mundo Fluvial Marítimo, analizamos los efectos inmediatos:

  1. Liberación de la “Flota Gris”: Cientos de petroleros que operaban en la sombra podrán ahora descargar en terminales legales sin riesgo de embargo inmediato, lo que agilizará la rotación de buques a nivel global.
  2. Estabilización del Búnker: Para los armadores de la Hidrovía y de ultramar, esta inyección de crudo ofrece un respiro ante la escalada de precios del combustible marino, permitiendo una planificación de fletes menos volátil para abril.
  3. Seguros Marítimos: Las aseguradoras internacionales (P&I Clubs) han recibido con cautela la noticia, ya que la ventana de 30 días es extremadamente corta para procesar pagos y coberturas de cargamentos que podrían quedar “atrapados” nuevamente si la licencia no se renueva.