Durante su exposición en el Primer Congreso Bonaerense del Trabajo, el secretario general del Centro de Patrones y Oficiales Fluviales, de Pesca y de Cabotaje Marítimo lanzó duras acusaciones contra empresas nacionales que desvían recursos pesqueros soberanos hacia plantas paraguayas. El referente sindical advirtió sobre la pérdida de puestos de trabajo locales debido a este esquema de industrialización externa y cuestionó con firmeza el actual proceso de licitación de dragado del río Paraná por carecer de estudios de impacto ambiental adecuados.
LA FUGA DE TRABAJO NACIONAL Y EL PROCESAMIENTO EN PARAGUAY
El debate sobre la industrialización de las capturas en el Atlántico Sur y la defensa de la mano de obra local sumó un enérgico posicionamiento institucional. El capitán Mariano Moreno alertó sobre las consecuencias de trasladar los procesos productivos fuera de las fronteras argentinas en medio de un contexto de desregulación y crisis en el ámbito marítimo y fluvial. De forma específica, el dirigente denunció que diversas empresas de capitales locales están impulsando esquemas comerciales para llevarse el langostino capturado en aguas nacionales sin ningún tipo de procesamiento previo hacia el territorio paraguayo.
Según detalló el secretario general, las firmas involucradas en este proyecto abrieron una planta industrializadora en el vecino país que actualmente procesa un promedio de entre 24 y 26 toneladas de langostino por día. El representante obrero remarcó el impacto negativo que representa esta triangulación de recursos para el mercado laboral interno:
“Eso es trabajo que no queda en la Argentina. Tenemos que entender alguna vez que los recursos argentinos se tienen que procesar acá y generar valor agregado en el territorio nacional… Tenemos que despertarnos como trabajadores; son recursos nuestros y de eso también se trata la soberanía nacional”. — Capitán Mariano Moreno, secretario general del Centro de Patrones.
En el marco de la defensa del sector pesquero, Moreno respaldó la plena vigencia de la Ley Federal de Pesca, señalando que es la herramienta jurídica fundamental que permite capturar hasta el 100% del cupo autorizado sin poner en riesgo la sustentabilidad biológica de la especie ni comprometer de forma irresponsable el recurso natural de cara al futuro.
CUESTIONAMIENTOS A LA LICITACIÓN DE LA HIDROVÍA PARANÁ
El segundo eje crítico de la alocución gremial apuntó directamente a la administración de la infraestructura fluvial y al desarrollo del nuevo concurso de dragado sobre el río Paraná. Moreno cuestionó los pliegos y la transparencia del proceso licitatorio de la Hidrovía, señalando que la iniciativa carece de estudios de impacto ambiental adecuados para mitigar las alteraciones físicas en el curso hídrico.
El titular de la organización sindical denunció que el diseño actual del concurso responde exclusivamente a intereses económicos concentrados, buscando favorecer de forma directa los ingresos de cuatro o cinco corporaciones agroexportadoras que manejan los flujos comerciales clave del país. “El río Paraná es un recurso que está vivo”, advirtió Moreno, haciendo un llamado urgente a incorporar de manera activa la voz y el conocimiento de los trabajadores de a bordo en la definición de un proyecto nacional de desarrollo y soberanía fluvial.
Desde la dirección técnica de Mundo Fluvial Marítimo, peritamos los multiplicadores que introducen estos reclamos en la cadena logística integrada:
- Erosión del Empleo en Plantas Costeras: El desvío de un promedio de 24 a 26 toneladas diarias de crustáceos sin procesar desinfla de manera directa la actividad de empaque en las terminales portuarias del sur argentino, transfiriendo mano de obra calificada al extranjero.
- Exigencia de Sostenibilidad en la VNT: La demanda gremial de estudios de impacto ambiental en el río Paraná resalta la necesidad de equilibrar el ritmo de dragado comercial con la preservación morfológica de los canales de paso.
- Gobernanza Fluvial Participativa: Incluir la experiencia operativa de los oficiales y patrones de pesca dentro de los comités de la Hidrovía aporta una fiscalización real sobre el terreno, balanceando las necesidades corporativas agrarias con la seguridad náutica de las dotaciones.
