En una iniciativa que trasciende lo protocolar, oficiales de enlace de la Prefectura General Naval de Paraguay, DIRECTEMAR de Chile y DICAPI de Perú recorrieron las instalaciones de la Agrupación Guardacostas argentina. La visita, que incluyó demostraciones operativas, intercambio de experiencias y acceso al centro de formación profesional, marca una señal inequívoca: las autoridades marítimas de la región están construyendo doctrinas compartidas para enfrentar los desafíos de seguridad, control y protección ambiental en el sistema fluvial y marítimo del Cono Sur.
Buenos Aires, Argentina. La cooperación entre las autoridades marítimas de Sudamérica dio un paso concreto esta semana. Oficiales de enlace de tres países con intereses directos en la seguridad de las vías navegables —la Dirección General del Territorio Marítimo y de Marina Mercante de Chile (DIRECTEMAR) , la Dirección General de Capitanías y Guardacostas de la Marina de Guerra del Perú (DICAPI) y la Prefectura General Naval de Paraguay (PGN) — fueron recibidos en la sede de la Agrupación Guardacostas de la Prefectura Naval Argentina, en el marco de una actividad organizada por la Secretaría en Asuntos Internacionales de la fuerza anfitriona.
La visita, lejos de limitarse a un intercambio de saludos y placas conmemorativas, tuvo un perfil marcadamente técnico y operativo. El jefe de la Agrupación Guardacostas, prefecto mayor Darío Alejandro Fridman, encabezó personalmente la recepción y guió a la delegación por un recorrido que incluyó exposiciones institucionales, demostraciones operativas y visitas a dependencias clave de la unidad.
Durante la jornada, los oficiales paraguayos, chilenos y peruanos pudieron interiorizarse de primera mano sobre las funciones que desarrolla la Prefectura argentina como Autoridad Marítima nacional: control del tráfico marítimo y fluvial, protección de la vida humana en las aguas, seguridad de la navegación y ejercicio del poder de policía en espacios de jurisdicción nacional. Funciones que, con matices normativos y operativos propios de cada país, son esencialmente las mismas que desempeñan la PGN en los ríos Paraguay y Paraná, DIRECTEMAR en el Pacífico sur y DICAPI en las aguas peruanas.
Centro de Formación Profesional: un nodo de capacitación regional. Uno de los puntos destacados de la visita fue el recorrido por el Centro de Formación Profesional de la Agrupación Guardacostas, donde se dictan cursos de capacitación y perfeccionamiento que ya trascienden las fronteras argentinas. En ese ámbito, se desarrollan regularmente actividades de instrucción con participación internacional, entre ellas los cursos de Técnicas de Control Físico y Manejo de Bastón Policial (Tonfa) y de Conductor de Motovehículo Policial, herramientas que la Prefectura ofrece como plataforma de intercambio de conocimientos con fuerzas homólogas de la región.
La presencia de un oficial de enlace de la PGN en esta visita no es casual ni meramente protocolar. Paraguay comparte con Argentina la administración de la Hidrovía Paraguay-Paraná, y la coordinación entre ambas prefecturas es un factor operativo de primer orden para garantizar la seguridad de la navegación, la respuesta ante emergencias y el control de ilícitos transfronterizos en el tramo compartido de la vía navegable.
Según informó la Prefectura Naval Argentina, durante el encuentro se intercambiaron experiencias sobre los desafíos comunes que enfrentan las autoridades marítimas de la región, abordando aspectos de seguridad de la navegación, respuesta ante emergencias, control de espacios acuáticos, protección del ambiente marino y capacitación permanente del personal. “Estas instancias de diálogo favorecen el desarrollo de estrategias conjuntas y contribuyen a consolidar mecanismos de cooperación técnica entre instituciones con responsabilidades afines”, destacó la fuerza en su comunicado oficial.
ANÁLISIS DE OPINIÓN
Por el equipo de redacción de Mundo Fluvial Marítimo
La seguridad de la Hidrovía no se construye con banderas aisladas, sino con doctrinas compartidas
La imagen de oficiales de Paraguay, Chile, Perú y Argentina reunidos en la Agrupación Guardacostas porteña es mucho más que una postal diplomática: es la constatación de que la seguridad de las vías navegables ya no admite respuestas exclusivamente nacionales. Los desafíos que enfrentan las autoridades marítimas de la región —narcotráfico fluvial, contrabando, pesca ilegal, emergencias ambientales, siniestros con cargas peligrosas— cruzan fronteras con la misma facilidad con que lo hace un convoy de barcazas cargadas de soja.
Para Paraguay, esta visita tiene un valor estratégico que conviene subrayar. La Prefectura General Naval es la autoridad de aplicación en todo el tramo paraguayo de la Hidrovía, desde Bahía Negra hasta la confluencia con el Paraná. Su capacidad operativa, sus recursos humanos y su equipamiento determinan, en buena medida, la seguridad con que operan los buques mercantes que transportan el 80% del comercio exterior nacional. Fortalecer los lazos con la Prefectura Naval Argentina —que opera el tramo inmediatamente aguas abajo— no es una opción: es una necesidad operativa diaria.
Que la PGN tenga un oficial de enlace participando de estas instancias de intercambio, conociendo de cerca el centro de formación de los guardacostas argentinos y dialogando con sus pares chilenos y peruanos, es una inversión en inteligencia institucional que rendirá frutos concretos. Significa acceder a doctrinas probadas, a procedimientos estandarizados, a tecnología aplicada y, sobre todo, a una red de contactos profesionales que en situaciones de crisis vale tanto como una patrullera adicional.
La mención a los cursos de Técnicas de Control Físico y Manejo de Bastón Policial (Tonfa) puede parecer menor, pero no lo es: habla de una Prefectura argentina que está profesionalizando sus procedimientos de intervención y que los ofrece a la región. Paraguay debería enviar personal a esos cursos de manera sistemática. La capacitación conjunta es la antesala de los operativos conjuntos.
En Mundo Fluvial Marítimo celebramos esta iniciativa y hacemos votos para que la cooperación no se agote en visitas esporádicas. La Hidrovía necesita un sistema regional de seguridad fluvial, con protocolos comunes, comunicaciones interoperables y patrullajes coordinados. Las bases de ese sistema se construyen en jornadas como la que acaba de ocurrir en Buenos Aires. Que sea la primera de muchas.
