El Banco Central del Paraguay (BCP) confirmó que el Producto Interno Bruto (PIB) registró un sólido incremento interanual del 5,8%, llegando al 6,0% al excluir los factores climáticos y binacionales. Con este resultado, el país se ubica muy por encima del desempeño de potencias regionales como Brasil y Argentina, traccionado fuertemente por el empuje de los servicios, una zafra de soja expansiva, la inversión en obras privadas y un febril intercambio comercial de exportaciones e importaciones de insumos pesados.
EL PODIO SUDAMERICANO: PARAGUAY MIRA DESDE ARRIBA
El reporte de Cuentas Nacionales del primer trimestre consolidó a Paraguay como el motor económico más dinámico de Sudamérica en este arranque de 2026. El crecimiento local del 5,8% (tanto interanual como acumulado) supera con holgura los registros de sus socios comerciales y vecinos geográficos.
Mientras las principales economías de la región enfrentan vientos de cola globales adversos, el endurecimiento de las condiciones financieras internacionales y el encarecimiento crónico del petróleo, la velocidad de expansión paraguaya se desmarca del resto del continente. Al aislar los sectores tradicionalmente volátiles al clima y la producción de las represas hidroeléctricas, el PIB subyacente paraguayo muestra una fortaleza aún mayor, anotando una tasa de expansión del 6,0%.
RADIOGRAFÍA POR EL LADO DE LA OFERTA: EL RÍO, EL CAMPO Y LAS FÁBRICAS
El dinamismo de la oferta sectorial refleja un comportamiento marcadamente positivo en casi todas las capas productivas del país, combinando la fuerza primaria con el valor agregado industrial:
- Servicios (+6,6%): Se consagra como el principal impulsor de la mejora global, liderado por el transporte, los servicios financieros, el sector hotelero/gastronómico y la expansión de la infraestructura inmobiliaria y de información. Destaca además el peso de los servicios de validación digital vinculados a la industria de la criptominería.
- Agricultura (+8,2%): Registró un salto significativo gracias al excelente rendimiento en las cosechas de soja, caña de azúcar, mandioca, poroto, girasol y tabaco; balanceando con creces la retracción observada en los volúmenes de maíz, sésamo, algodón y yerba mate.
- Manufacturas (+6,0%): Traccionadas por la molienda de aceites, la industria láctea, la producción azucarera, la panadería, el sector químico-farmacéutico, maderas y la fabricación de maquinarias y muebles. No obstante, el rubro cárnico, los textiles de exportación y el cuero sufrieron caídas estacionales.
- Construcción (+5,6%): Impulsada de forma exclusiva por la ejecución de obras privadas de gran envergadura, lo que generó un fuerte aumento en el consumo de insumos locales como el cemento de producción nacional.
- Electricidad y Agua (+4,7%): Sostenida por la distribución interna hacia las categorías de industrias electrointensivas, compensando el balance negativo que registró la generación bruta de energía en las entidades binacionales.
- Ganadería y Minería (+2,4%): Registró una mayor tasa de faenamiento en porcinos y aves, junto con la producción de leche y huevos. El sector extractivo se vio dinamizado por la remoción de piedras y arenas destinadas a la infraestructura civil, contrastando con un menor nivel de faena en el ganado bovino.
EL MOTOR DEL GASTO: CONSUMO PRIVADO Y VOLUMEN LOGÍSTICO
Desde la perspectiva del gasto, la expansión económica estuvo apalancada por un robusto incremento del 5,1% en el consumo privado, motivado por la mayor disponibilidad de ingresos en los hogares y el dinamismo comercial. Asimismo, la formación bruta de capital creció un 3,7%, reflejando la adquisición de nuevas maquinarias y bienes de capital para el equipamiento industrial.
Por su parte, el consumo público o estatal registró incrementos moderados, explicados principalmente por el aumento en el gasto rígido destinado a las remuneraciones y salarios de los funcionarios de la administración pública.
Finalmente, las exportaciones netas jugaron un rol estelar en la balanza trimestral gracias a los masivos envíos de barcazas cargadas con soja, aceites y productos farmacéuticos. En contrapartida, las importaciones evidenciaron que la economía real demanda insumos para sostener su crecimiento, anotando subas considerables en la internación de combustibles, lubricantes, vehículos automotores, productos químicos y manufacturas de hierro.
