La recta final de la concesión de la Hidrovía Paraná-Paraguay quedó envuelta en cuestionamientos tras versiones sobre posibles beneficios para grupos empresariales cercanos al asesor presidencial argentino.
La licitación para definir quién operará la Hidrovía Paraná-Paraguay durante los próximos 25 años volvió a quedar en el centro de la polémica luego de denuncias que señalan un supuesto favorecimiento a empresarios ligados al entorno de Santiago Caputo, uno de los principales asesores del presidente argentino Javier Milei.
Según publicaciones periodísticas argentinas, el proceso de concesión atraviesa su etapa decisiva con la apertura de las ofertas económicas, en una disputa encabezada principalmente por las firmas belgas Jan de Nul y DEME NV. La hidrovía es considerada estratégica debido a que concentra gran parte del comercio exterior argentino y regional.
Las denuncias sostienen que empresarios cercanos al oficialismo podrían quedarse con áreas clave vinculadas al balizamiento y mantenimiento de la vía navegable, en asociación con compañías internacionales interesadas en retener la concesión. Las versiones también apuntan a presuntas ventajas dentro del pliego licitatorio.
El debate sobre la adjudicación generó fuertes repercusiones políticas y empresariales en Argentina, debido al peso económico de la Hidrovía Paraná-Paraguay para el transporte de exportaciones agrícolas, industriales y energéticas. Actualmente, el corredor fluvial moviliza cerca del 80 % del comercio exterior argentino.
En paralelo, sectores opositores y especialistas vinculados al sistema portuario reclamaron mayor transparencia en el proceso y advirtieron sobre la necesidad de evitar conflictos de interés en una de las concesiones más importantes de la región.
