Una empresa paraguaya y un socio internacional ultiman un esquema de concesión para recuperar la estación de cargas de Encarnación, inactiva desde hace 14 años. El proyecto estratégico busca acoplarse a la Línea General Urquiza en Argentina para canalizar exportaciones e importaciones, planeando a largo plazo un cruce ferroviario hacia Uruguay que dote a Paraguay de una tercera gran vía de salida hacia el Océano Atlántico.
RECONEXIÓN CON LA LÍNEA URQUIZA Y ACCESO A BUENOS AIRES
La necesidad estructural de diversificar los corredores logísticos en un país mediterráneo ha reactivado el interés por el transporte ferroviario de gran escala. Una firma de capitales paraguayos, en sociedad con una corporación internacional, lidera un proyecto estratégico enfocado en rehabilitar el transporte ferroviario de cargas entre la ciudad de Encarnación y la red ferroviaria de la República Argentina.
El plan logístico se apoya en la reactivación operativa y el aprovechamiento de la Línea General Urquiza, una de las redes ferroviarias de carga más extensas e importantes del norte argentino. Este corredor atraviesa la región mesopotámica, uniendo las provincias de Misiones y Buenos Aires de manera directa, extendiéndose desde las inmediaciones de Encarnación hasta el estratégico puerto y nodo logístico de Zárate. Actualmente, gran parte de este trazado se encuentra operativo para el flete de madera, yerba mate, maquinaria pesada e insumos industriales, apuntalado por tareas de mantenimiento ejecutadas por la firma estatal Trenes Argentinos Cargas (TAC). El objetivo del sector privado es conectar la carga paraguaya con Zárate para acceder a su vasta red de distribución terrestre, industrial y portuaria.
EL CUELLO DE BOTELLA EN ENCARNACIÓN Y EL EFECTO MULTIPLICADOR
A diferencia del tramo argentino, el verdadero desafío de infraestructura se localiza en el territorio paraguayo. La estación de cargas de Encarnación —bajo la órbita institucional de Ferrocarriles del Paraguay SA (FEPASA), presidida por Facundo Salinas— arrastra una inactividad operativa de aproximadamente 14 años, gatillada tras la retirada de la última firma concesionaria.
No obstante, los peritajes técnicos indican que las instalaciones se consideran un activo “detenido”: no presentan daños estructurales graves ni requieren una reconstrucción integral. Las inversiones requeridas son limitadas en comparación con los beneficios comerciales previstos, centrándose en el mantenimiento de unos pocos kilómetros de vías y en la firma del esquema de concesión que los socios privados están terminando de diseñar.
La puesta en marcha de esta terminal generará un fuerte impacto satélite en la economía regional:
- Incremento de servicios de transporte por carretera y operadores logísticos de frontera.
- Apertura y reactivación de depósitos fiscales, aduaneros y talleres de mantenimiento.
- Estímulo a los sectores comercial, gastronómico y proveedores de servicios para el personal de transporte.
LA CONEXIÓN URUGUAYA: UN CORREDOR BIOOCEÁNICO HASTA MONTEVIDEO
La visión de largo plazo de los desarrolladores y las autoridades —coordinada bajo los lineamientos del ministro de Industria y Comercio de Paraguay, Marco Riquelme, y los mandatarios Santiago Peña y Yamandú Orsi— apunta a extender este corredor hasta la República Oriental del Uruguay. Las mesas de trabajo analizan la viabilidad técnica de un cruce ferroviario internacional entre Concordia (Argentina) y Salto (Uruguay), enlace que permitiría empalmar de forma directa con la red ferroviaria uruguaya.
Uruguay completó recientemente un agresivo plan de modernización de su infraestructura ferroviaria, con desembolsos privados y públicos estimados en el rango de los USD 800 millones a USD 1.000 millones. Esta inversión recuperó los corredores de carga industrial, fuertemente traccionados por el sector de la celulosa, y hoy opera comercialmente bajo un modelo donde el Estado retiene el rol regulador mientras los privados gestionan la operación comercial en el puerto de Montevideo.
Para que Paraguay consolide su integración en este corredor regional, resulta mandatorio recuperar la terminal de Encarnación, aceitar el nexo con Argentina y realizar adecuaciones menores en tramos específicos de las vías uruguayas. Al concretarse, el país romperá el monopolio del transporte terrestre tradicional, disponiendo de una tercera gran vía de salida al Atlántico que complementará a la autopista fluvial de la Hidrovía Paraguay-Paraná y a las carreteras internacionales.
