Hito de la industria naval chilena: Lanzan el primer buque híbrido diseñado para un turismo antártico de bajo impacto
Con tecnología de propulsión dual y una drástica reducción del ruido submarino, la nueva embarcación construida íntegramente en Chile busca establecer un nuevo estándar de sostenibilidad para la navegación en ecosistemas frágiles.
La industria naval de la región ha dado un salto cualitativo hacia la descarbonización. En febrero de 2026, se ha presentado oficialmente el primer buque de propulsión híbrida fabricado en Chile, una obra de ingeniería diseñada específicamente para operar en las exigentes y prístinas aguas de la Antártida. Este proyecto no solo representa un avance en términos de soberanía tecnológica, sino que responde a la creciente demanda global por un turismo científico y recreativo que sea respetuoso con el medio ambiente.
Tecnología silenciosa y emisiones reducidas
El corazón de este buque es su sistema de propulsión híbrido-eléctrico, que permite navegar en modo 100% silencioso durante los avistamientos de fauna y en zonas de alta sensibilidad acústica. La contaminación sonora submarina es uno de los factores que más afecta el comportamiento de los cetáceos y otras especies antárticas; por ello, este diseño chileno incorpora motores de baja vibración y hélices de alta eficiencia que minimizan el impacto sonoro.
Sostenibilidad operativa en el “Continente Blanco”
Desde la perspectiva de Mundo Fluvial Marítimo, el valor estratégico de esta embarcación reside en su capacidad para reducir la huella de carbono operativa hasta en un 30% en comparación con los buques de expedición convencionales. Además de sus baterías de alta densidad, la nave cuenta con sistemas avanzados de tratamiento de aguas grises y negras, y una gestión de residuos bajo el protocolo “Cero Vertidos”, cumpliendo con las normativas más estrictas de la OMI para las Zonas Polares.
Un modelo para la región
El éxito de este buque fabricado en astilleros chilenos abre la puerta a que otros países de la región, incluyendo las operadoras en la Hidrovía y zonas costeras, consideren la transición hacia plataformas híbridas. La combinación de astilleros locales con tecnología de vanguardia demuestra que Sudamérica tiene la capacidad de liderar la construcción de naves especializadas, preparadas para los desafíos climáticos y regulatorios del 2026.
