En el marco de la LXVIII Cumbre del Mercosur, celebrada en el Centro de Convenciones de la Conmebol, el presidente de la República, Santiago Peña, endureció la postura de Paraguay frente a la fase de implementación del tratado comercial con Europa. Tras definir el pacto como un trago “agridulce”, el mandatario denunció la falta de equidad interna en la negociación de cupos de mercado, ligando el reclamo directamente a la condición de vulnerabilidad logística que comparte Paraguay con Bolivia como naciones sin litoral marítimo.
EL ESCENARIO EN LUQUE: ASISTENCIAS Y UNA AUSENCIA CRÓNICA
La sexagésima octava reunión semestral de Jefes de Estado del Mercosur y Estados Asociados se desarrolla bajo un clima de intensa actividad y reacomodo de liderazgos políticos. El presidente paraguayo, Santiago Peña, actuó como anfitrión ante un panel presidencial compuesto por:
- Luíz Inácio Lula da Silva (Presidente de Brasil).
- Yamandú Orsi (Presidente de Uruguay).
- Rodrigo Paz Pereira (Presidente de Bolivia).
- José Antonio Kast (Presidente de Chile, como Estado Asociado).
- Daniel Noboa (Presidente de Ecuador, como Estado Asociado).
El contrapeso político de la jornada estuvo marcado por la ausencia del mandatario argentino Javier Milei, quien consolidó un patrón de distanciamiento institucional al faltar por segunda vez a una cumbre presidencial en suelo paraguayo, repitiendo el faltazo registrado originalmente en julio de 2024.
Durante la apertura, Peña reconoció con franqueza la existencia de un “sentimiento de insatisfacción” generalizado tras 35 años de recorrido del Tratado de Asunción, aclarando que no se trata de un enojo o una frustración estéril, sino de la urgencia compartida de dotar al bloque de reglas claras y mecanismos que brinden previsibilidad al proceso de integración real.
LA DOCTRINA RAWLS Y EL ESCUDO PARA LOS PAÍSES SIN LITORAL
El núcleo de la tensión discursiva se concentró en la letra chica del histórico acuerdo comercial alcanzado con la Unión Europea el pasado enero en Asunción, tras más de 25 años de arduas negociaciones. El foco de conflicto actual se encuentra en la distribución equitativa de los cupos de exportación hacia el mercado europeo, un ítem que continúa bajo una compleja negociación interna.
Peña fue tajante al señalar que la unidad interna del bloque pareció debilitarse inmediatamente después de estampar las firmas en el tratado internacional:
“La verdad a veces es dura, a veces incomoda… por eso tengo que decir hoy la verdad sobre un tema que nos ocupa. Luego de la enorme satisfacción que significó la firma del acuerdo con la Unión Europea, a Paraguay le ha quedado un sabor amargo sobre la implementación. Por momentos sentí que el Paraguay puso su firma para que todos los países ganáramos, pero apenas firmamos el acuerdo nos empezamos a percatar que la unidad no era tan fuerte. Lastimosamente, yo no presté el voto de Paraguay para que el bloque se beneficiara y luego dejáramos la integración de lado”.
Para fundamentar la firmeza de su servicio exterior frente a lo que muchos catalogan como una postura intransigente, el mandatario invocó formalmente al célebre filósofo político estadounidense John Rawls:
- La Premisa: “La justicia es la primera virtud de las instituciones”.
- La Exigencia: Bajo esa línea, Peña sentenció que un Mercosur sin justicia distributiva es cualquier cosa menos un bloque fraterno de integración.
- El Factor Geográfico: El presidente paraguayo remarcó que para su país el reparto de cuotas no es un capricho menor, sino una cuestión vital de equidad debido a su condición de país sin litoral marítimo. Advirtió que defender este principio de igualdad real no solo protege las barcazas y el comex paraguayo hoy, sino que blinda el terreno para cuando la hermana nación de Bolivia deba enfrentar los mismos desafíos logísticos de ultramar.
LUZ VERDE AL FOCEM: EL BALANCE POSITIVO
No todos los pasajes del encuentro técnico estuvieron signados por el reclamo arancelario. En el plano del financiamiento intrazona, el jefe de Estado paraguayo celebró efusivamente el fortalecimiento del Focem (Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur), calificándolo como una de las herramientas más tangibles y efectivas para mitigar las asimetrías de infraestructura que penalizan a las economías de menor escala dentro del mercado común.










































