Ante la incertidumbre por los peajes y las demoras operativas en aguas argentinas, el sector naviero y el Gobierno paraguayo fortalecen lazos con Montevideo y Nueva Palmira. La profundización del puerto uruguayo a 14 metros se convierte en el imán que promete reconfigurar el tablero logístico del Cono Sur.
Paraguay ha decidido no ser rehén de las tensiones geopolíticas en el Río de la Plata. Tras meses de fricciones por el cobro unilateral de peajes y restricciones administrativas en el tramo soberano de Argentina, las autoridades y gremios locales (como CAFyM) han intensificado la búsqueda de alternativas sólidas en Uruguay.
La estrategia se apoya en la modernización de los puertos de Montevideo y Nueva Palmira. Mientras Argentina mantiene el conflicto por el peaje en el tramo Santa Fe-Confluencia, Uruguay ha respondido con una política de “puertas abiertas”, garantizando prioridad de atraque para las barcazas paraguayas y avanzando en el dragado del Puerto de Montevideo a 14 metros. Este calado permitirá que buques de mayor porte completen carga en Uruguay, reduciendo la dependencia de los puertos de Buenos Aires o Rosario.
Desde la perspectiva de Mundo Fluvial Marítimo, este cambio de eje implica:
- Redistribución de la Carga: Se espera que un mayor porcentaje de la soja y la carne paraguaya se desvíe hacia terminales uruguayas, buscando mayor previsibilidad en los tiempos de tránsito.
- Inversiones de Bandera: Empresas paraguayas están evaluando la construcción de terminales propias en suelo uruguayo para tener control total sobre la cadena de transbordo.
- Costos Operativos: Aunque la distancia a Montevideo es mayor para algunos convoyes, la eliminación de “costos ocultos” por trabas burocráticas en Argentina podría compensar el gasto extra de búnker.
