
Las interrupciones en la terminal de contenedores, los conflictos operativos y los mayores costos vuelven a poner bajo la lupa la dependencia paraguaya de los puertos del Río de la Plata.
La operativa portuaria de Montevideo vuelve a generar preocupación entre los actores vinculados al comercio exterior paraguayo. Las interrupciones registradas en la terminal especializada en contenedores, sumadas a otros factores que afectan la navegación y los costos de la Hidrovía Paraguay-Paraná, están aumentando la incertidumbre sobre una de las principales rutas utilizadas por Paraguay para conectar su producción con los mercados internacionales. La situación adquiere especial relevancia para un país mediterráneo, cuya competitividad depende en gran medida de la eficiencia y previsibilidad de sus corredores logísticos.
Montevideo sigue siendo estratégico para Paraguay
Pese a las dificultades, Montevideo continúa siendo una alternativa relevante para las exportaciones paraguayas, especialmente por su posición sobre el Río de la Plata y por las conexiones marítimas que permiten vincular las cargas provenientes de la Hidrovía con destinos internacionales.
El presidente del Centro de Armadores Fluviales y Marítimos del Paraguay (CAFYM), Bernd Gunther, señaló que, desde el punto de vista estrictamente logístico, Montevideo 3mantiene ventajas frente a otras alternativas regionales, particularmente por sus menores niveles de congestión y la posibilidad de lograr una rotación más rápida de las embarcaciones. Sin embargo, advirtió que los problemas actuales están generando costos adicionales que terminan impactando sobre los armadores.
La situación adquiere mayor importancia porque cada día adicional de permanencia de una embarcación representa costos operativos, mientras que las demoras también pueden alterar la planificación de las cadenas de suministro y los compromisos comerciales.

El conflicto laboral vuelve a afectar la continuidad operativa
Uno de los principales factores de preocupación es el conflicto laboral que atraviesa la Terminal Cuenca del Plata (TCP).
El 28 de agosto se produjo una nueva interrupción de las operaciones de la terminal especializada en contenedores, incluyendo temporalmente la atención de camiones. El conflicto está relacionado con la renovación del convenio colectivo de aproximadamente 550 trabajadores y continúa bajo negociación entre la empresa y los representantes sindicales.
Es importante precisar que no se trata de una paralización total del Puerto de Montevideo. La interrupción afecta específicamente a la terminal especializada en contenedores, mientras otras actividades portuarias continúan operando.
No obstante, la reiteración de medidas de fuerza pone en discusión un elemento central para cualquier hub logístico: la continuidad operativa.
Desde la perspectiva paraguaya, una interrupción en el puerto de destino o transbordo no queda aislada en Uruguay. Puede repercutir sobre la programación de las barcazas, los tiempos de espera, la utilización de equipos y la planificación de las exportaciones.
El problema va más allá del conflicto sindical
La situación de Montevideo no puede analizarse únicamente desde la perspectiva laboral.
En el caso paraguayo, existen varios factores simultáneos que están presionando sobre la cadena logística: restricciones operativas en determinados sectores de la Hidrovía, limitaciones para la conformación de grandes convoyes, costos asociados a los tiempos de navegación y el peaje aplicado por Argentina en un tramo del río Paraná.
CAFYM cuestiona particularmente el efecto de las restricciones que obligan a desarmar convoyes y dejar barcazas amarradas para continuar determinados tramos con una formación de menor tamaño. Esto significa menor aprovechamiento de la capacidad disponible y mayores costos por tonelada transportada.
A ello se suma el peaje argentino informado por el sector, actualmente señalado en US$ 1,30 por tonelada de registro neto, aplicado entre Santa Fe y la confluencia con el río Paraguay, tanto en el recorrido de ida como de vuelta.
El resultado es una ecuación cada vez más exigente: más tiempo, más operaciones intermedias y mayores costos pueden terminar reduciendo la competitividad de las exportaciones paraguayas.
Buenos Aires aparece como alternativa, pero no necesariamente como solución

Otro elemento que comienza a modificar el mapa logístico regional es el direccionamiento de determinados tránsitos hacia Buenos Aires.
Según CAFYM, una disputa comercial entre la Terminal Cuenca del Plata y Mediterranean Shipping Company (MSC) llevó a la naviera a trasladar determinados tránsitos hacia Buenos Aires. Para los armadores paraguayos, esto significa adaptar la navegación y direccionar las barcazas de acuerdo con el puerto elegido por cada compañía marítima.
La posibilidad de utilizar diferentes puertos constituye una ventaja desde el punto de vista de la diversificación, pero también plantea un desafío: Paraguay necesita una red de alternativas competitivas, no simplemente cambiar una dependencia por otra.
Los antecedentes muestran que las demoras en Montevideo ya habían generado preocupación entre operadores paraguayos. Un reporte de 2024 recordó reclamos por retrasos de cargas paraguayas y señaló que en determinados episodios se llegaron a registrar demoras de hasta 15 días.
En ese contexto, la previsibilidad deja de ser un concepto abstracto y pasa a convertirse en un componente directo del costo logístico.
¿Puede Paraguay perder carga en tránsito?
La pregunta comienza a adquirir relevancia regional.
Montevideo tiene una fuerte dependencia de las cargas en tránsito y de los transbordos regionales, por lo que mantener la confianza de los usuarios paraguayos es también estratégico para el propio puerto uruguayo.
Antecedentes publicados en Uruguay ya habían advertido sobre el riesgo de que parte de la carga paraguaya pudiera desplazarse hacia Buenos Aires si Montevideo no lograba mantener condiciones competitivas. En 2023, el puerto movilizó 1,12 millones de TEUs, y los transbordos representaron el 62% de la actividad portuaria de ese año, según datos citados por Prensa Mercosur.
Esto revela una cuestión fundamental: Paraguay no es un usuario marginal dentro de la ecuación portuaria regional. Su carga en tránsito contribuye a la actividad de los puertos del Río de la Plata, mientras que la disponibilidad de esos puertos condiciona, a su vez, la competitividad paraguaya.
La Hidrovía necesita previsibilidad de extremo a extremo
Para Paraguay, el verdadero desafío no termina en garantizar la navegabilidad del río.
Una cadena logística eficiente requiere que la carga pueda recorrer todo el circuito —puerto de origen, navegación fluvial, terminal de transbordo, conexión marítima y destino final— bajo condiciones previsibles.
De poco sirve contar con una Hidrovía navegable si las cargas deben permanecer varios días esperando una operación portuaria. Del mismo modo, una terminal eficiente pierde competitividad si las restricciones aguas arriba obligan a reducir la capacidad de los convoyes.
La discusión, por tanto, debe avanzar hacia una mirada integral de la Hidrovía Paraguay-Paraná como corredor logístico regional, donde cada tramo y cada infraestructura tienen incidencia sobre el costo final de las exportaciones.
Montevideo mantiene su apuesta como hub regional
La propia Administración Nacional de Puertos de Uruguay continúa presentando al Puerto de Montevideo como un componente fundamental de la cadena exportadora y de la conexión regional. La infraestructura portuaria mantiene operaciones de carga y proyectos vinculados con la ampliación de su capacidad.
Sin embargo, la continuidad operativa aparece como uno de los principales factores para sostener esa posición.
El conflicto actual ya provocó preocupación entre organizaciones empresariales uruguayas. El director de la ANP, Jorge Gandini, señaló que las interrupciones afectan la competitividad y la reputación del puerto frente a otras alternativas regionales. La Terminal Cuenca del Plata concentra aproximadamente 75% del movimiento de contenedores del Puerto de Montevideo, según declaraciones recogidas por medios uruguayos.

Las autoridades uruguayas, por ahora, mantienen la vía de la negociación como mecanismo para resolver el conflicto y no han dispuesto una declaración de esencialidad del servicio.
Punta del Arenal Sur: una nueva alternativa para Paraguay
Mientras el escenario regional continúa evolucionando, Paraguay también busca ampliar sus propias alternativas.
Según CAFYM, el país espera avanzar con una zona de fondeo y amarradero de barcazas en Punta del Arenal Sur, proyecto para el cual la recepción de ofertas está prevista hasta el 17 de septiembre.
La iniciativa adquiere importancia dentro de una estrategia más amplia: contar con mayor capacidad de maniobra y opciones para los transbordos podría contribuir a reducir la vulnerabilidad frente a interrupciones o restricciones en determinados puntos de la cadena logística.
No significa prescindir de Montevideo ni de otros puertos regionales, sino avanzar hacia una estructura logística con mayor diversificación y capacidad de respuesta.
El desafío estratégico para Paraguay
La situación vuelve a colocar sobre la mesa una discusión que Paraguay debe abordar con visión de largo plazo: ¿cómo reducir los costos derivados de la mediterraneidad sin perder competitividad frente a los países de la región?
La respuesta no pasa exclusivamente por elegir entre Montevideo o Buenos Aires.
Requiere avanzar simultáneamente en navegabilidad, dragado, infraestructura portuaria, eficiencia de los transbordos, digitalización, coordinación institucional y previsibilidad regulatoria.
Para una economía cuyo comercio exterior depende fuertemente de la navegación fluvial, cada día de demora y cada costo adicional terminan trasladándose a la cadena productiva.
El episodio de Montevideo deja así una señal clara: la competitividad logística paraguaya no se define únicamente dentro del territorio nacional. También depende de la eficiencia de los puertos, ríos y corredores internacionales que conectan al país con el mundo.
En un escenario de crecimiento de las exportaciones y de mayor integración regional, Paraguay necesita que sus rutas de salida al mar sean no solo navegables, sino también previsibles, competitivas y resilientes.
La discusión sobre Montevideo, por tanto, es mucho más amplia que un conflicto portuario: es una discusión sobre el futuro de la logística paraguaya y su capacidad para competir en los mercados internacionales.

































