El factor agua: La sequía pone en jaque las proyecciones de crecimiento y la soberanía energética de Paraguay
En un escenario donde el clima dicta las reglas de la economía, la persistente bajante de los ríos se convierte en el principal obstáculo para el desarrollo en 2026. La crisis no solo encarece la logística de exportación, sino que amenaza la generación de energía en las binacionales y presiona a la baja las estimaciones del PIB.
Paraguay enfrenta un 2026 marcado por la incertidumbre climática. La falta de lluvias en las cuencas altas ha llevado los niveles de los ríos Paraguay y Paraná a puntos críticos, afectando los tres pilares del crecimiento nacional:
- Comercio Exterior: La navegación por la Hidrovía —arteria vital por donde fluye más del 80% del comercio paraguayo— sufre demoras significativas. Los convoyes se ven obligados a navegar con carga parcial para evitar varaduras, lo que incrementa los costos de flete y resta competitividad a la soja y la carne en los mercados internacionales.
- Energía: Las centrales hidroeléctricas de Itaipú y Yacyretá reportan una disminución en el caudal afluente, lo que impacta directamente en la producción de energía. Esto no solo reduce los ingresos por cesión de energía, sino que limita la disponibilidad para el creciente sector industrial doméstico.
- Crecimiento Económico (PIB): Los analistas advierten que, si la situación hídrica no mejora en el corto plazo, el crecimiento proyectado para el año podría sufrir ajustes a la baja. El “costo de la mediterraneidad” se agrava cuando el agua, el recurso más abundante del país, empieza a escasear en las rutas de transporte.
Desde la perspectiva de Mundo Fluvial Marítimo, analizamos los puntos de fricción:
- Logística de Emergencia: Las empresas navieras están implementando planes de contingencia, incluyendo el transbordo de carga en puntos críticos y la utilización de dragas de emergencia para mantener canales mínimos de paso.
- Sobrecostos Operativos: La navegación con menos calado implica realizar más viajes para mover la misma cantidad de carga, disparando el consumo de búnker y los tiempos de rotación de la flota.
- Inversión en Dragado: La crisis actual refuerza la necesidad de pasar de un dragado de “mantenimiento” a uno de “profundización” estratégica, asegurando la navegabilidad incluso en periodos de sequía extrema.
