Investigadores de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) y de la Universidade Federal de Santa Maria (Brasil) emitieron un segundo reporte de actualización sobre el fenómeno climático global. Tras el cambio de fase decretado por la NOAA a “Aviso de El Niño”, los modelos científicos quiebran la barrera de predictibilidad de mayo y advierten sobre un escenario de consolidación que impactará a fines de 2026. El estudio exige a las administraciones portuarias y municipios un enfoque de doble escala, vigilando de cerca los aportes del Alto Paraná y del Río Paraguay.
EL ESTUDIO CIENTÍFICO UNNE-BRASIL Y EL “AVISO DE EL NIÑO” DE LA NOAA
El monitoreo de las variables hidrometeorológicas en el Cono Sur ha alcanzado un grado de rigor institucional clave para la toma de decisiones preventivas. Investigadores del Departamento de Hidráulica de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), en una alianza técnica con los Programas de Posgrado en Ingeniería Civil (PPGEC) y en Ingeniería Ambiental (PPGEAmb) de la Universidade Federal de Santa Maria de Rio Grande do Sul (Brasil), formalizaron el lanzamiento de su segundo informe de actualización para el escenario «El Niño 2026». El objetivo medular de esta cooperación transfronteriza es dar soporte científico a los gobiernos locales, comités de cuenca y operadores del transporte por agua.
La novedad más trascendental respecto al primer informe radica en el plano internacional: el pasado 11 de junio de 2026, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos (NOAA/CPC) elevó oficialmente el estado del sistema de alerta a “Aviso de El Niño” (El Niño Advisory). Esta declaración certifica que las condiciones del fenómeno ya están plenamente presentes en el Pacífico ecuatorial y que se prevé su fortalecimiento hacia fines de este año y principios de 2027, con probabilidades relevantes de alcanzar una intensidad “muy fuerte” entre noviembre de 2026 y enero de 2027.
LA INFLEXIÓN DE JUNIO Y LA DOBLE ESCALA DEL RIESGO
Los expertos del observatorio universitario destacan que el mes de junio representa un punto de inflexión fundamental en términos de predictibilidad climática. Los modelos corridos durante marzo, abril y mayo debían tomarse con extrema cautela debido a la histórica “barrera de predictibilidad de otoño”, período en el que las simulaciones matemáticas pierden fidelidad. Al ingresar a mediados de junio, los modelos de ensamble absorben con mayor precisión las anomalías reales de la temperatura superficial del mar y el acoplamiento atmosférico, convergiendo en un escenario cálido mucho más consistente.
Para la región del Chaco, Corrientes y el litoral fluvial, el informe prescribe que el riesgo asociado a El Niño debe evaluarse de forma obligatoria bajo una metodología de doble escala simultánea:
- Escala Local y Regional: Monitoreo directo de las precipitaciones locales, con efectos inmediatos sobre el drenaje urbano, los caminos rurales, la producción primaria y el estado de los humedales.
- Escala de Cuenca Integrada: Vigilancia estricta de la respuesta hidrológica macro de la Cuenca del Plata, la cual está determinada por los caudales acumulados de los grandes ríos del sistema superior.
3. PERSPECTIVA CRÍTICA PARA EL RÍO PARAGUAY Y EL ALTO PARANÁ
Tal como lo advierten los investigadores de la UNNE y de la institución brasileña, el seguimiento técnico de la Cuenca del Plata resulta inseparable de las condiciones hídricas de la República del Paraguay. El informe resalta que la escala de riesgo integrado depende de manera directa de los aportes del Alto Paraná, el río Iguazú y el Río Paraguay.
Esta masa crítica de agua influye directamente sobre las cotas hidrométricas del tramo medio e inferior del río Paraná. El documento detalla que las anomalías de la temperatura superficial del mar (TSM) ya registran valores semanales elevados (+1,7 °C en la región Niño 1+2), acompañadas por un Índice de Oscilación del Sur (IOS) marcadamente negativo (-14,5). Para el sector de la marina mercante y el transporte de barcazas, la consolidación de estos indicadores anticipa un escenario donde el Río Paraguay y las terminales de Asunción, Villeta y el norte paraguayo experimentarán un cambio drástico de régimen tras las recientes bajantes, requiriendo un control diario de los pasos críticos compartidos para anticiparse a los desbordes en infraestructuras portuarias vulnerables.
PROYECCIONES DE CAUDALES Y MEDIDAS DE BAJO ARREPENTIMIENTO
Como insumo complementario, el informe peritó el pronóstico estacional de caudales del sistema global GloFAS/Copernicus, calibrado para la estación hidrométrica de Corrientes (tomando como umbrales oficiales de la APA y el INA la cota de alerta de 6,50 metros y la de evacuación de 7,00 metros). Los diagramas de cajas (box-plots) indican una trayectoria central con un aumento progresivo de los caudales hacia el trimestre octubre-diciembre de 2026. Si bien las medianas estadísticas permanecen inicialmente por debajo de los niveles de alarma, varios miembros del ensamble proyectan escenarios extremos que superan las marcas críticas, ensanchando la incertidumbre para el verano 2026-2027.
Ante este panorama probabilístico, los científicos y la Administración Provincial del Agua (APA) recomiendan no difundir mensajes de alarma desmedida, sino activar de forma inmediata “medidas robustas de bajo arrepentimiento”. Estas acciones representan tareas de mitigación de bajo costo económico que resultan de alta utilidad institucional incluso si el escenario hidrológico más adverso no llega a materializarse de forma extrema:
- Inspección visual minuciosa de puentes, alcantarillas, defensas civiles, terraplenes y accesos logísticos críticos.
- Limpieza masiva y revisión preventiva de los canales de drenaje tanto urbanos como rurales.
- Identificación preventiva de maquinaria pesada disponible, acopio de combustibles y actualización de contratos con proveedores para respuestas de emergencia rápida.
- Verificación de instalaciones destinadas a refugios, centros de salud periféricos y centros de asistencia portuaria.
