
Ajuste en los Surtidores: Petropar incrementa G. 750 todos sus combustibles y presiona los costos logísticos
En un escenario de alta volatilidad por el conflicto en Medio Oriente, la petrolera estatal aplicó su segundo reajuste en menos de un mes, acumulando una suba de G. 1.200 por litro. A pesar del incremento, Petropar mantiene una brecha competitiva de casi G. 1.500 frente a los emblemas privados, convirtiéndose en el refugio operativo para el transporte de carga y servicios fluviales.
El impacto de la cotización internacional del crudo finalmente llegó a las estaciones estatales.
Este 10 de abril de 2026, el presidente de Petropar, William Wilka, confirmó que todos los tipos de naftas y diésel suben G. 750 por litro. El ajuste, calificado como “inevitable” para evitar ventas por debajo del costo, busca sostener la operatividad de la estatal ante el encarecimiento de los fletes de importación y el valor de reposición del producto.
Con esta actualización, la tabla de precios vigentes queda de la siguiente manera:
La brecha de precios sigue siendo el dato clave para la logística: mientras el diésel común en Petropar cuesta G. 7.450, en el sector privado el promedio ya supera los G. 8.900. Esta diferencia está provocando largas filas en las estaciones de la estatal y obliga a las empresas de transporte a recalcular sus márgenes para el cierre del mes de abril.
Desde la perspectiva de Mundo Fluvial Marítimo, analizamos las consecuencias en la navegación:
- Costos Operativos de Convoyes: El diésel representa hasta el 60% del costo operativo de un remolcador. Este incremento, aunque menor al del sector privado, impactará en la rentabilidad de los fletes fluviales de cabotaje.
- Presión en el Flete Terrestre: La conexión intermodal hacia los puertos (camiones) sentirá el golpe inmediato, lo que podría derivar en un ajuste de las tarifas de acarreo para la cosecha de soja que aún está en movimiento.
- Estrategia de Abastecimiento: La diferencia de precios refuerza la importancia de los convenios de suministro con la estatal para mantener la competitividad frente a operadores que dependen exclusivamente de emblemas privados.












































