Con las barcazas paraguayas abonando actualmente 1,30 dólares por tonelada de Registro Neto, la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales fijó posición ante la nueva concesión de la Hidrovía Paraguay-Paraná al consorcio Jan de Nul-Servimagnus. El gremio solicitó claridad sobre las tarifas por tramo, transparencia en los costos y una ecuación equilibrada que garantice que cada dólar abonado se traduzca en servicios verificables. Con 2.492 millones de dólares inyectados por el complejo soja hasta mayo, la competitividad de las exportaciones paraguayas depende de esa previsibilidad.
Asunción, Paraguay. La reciente confirmación de que el consorcio belga-argentino Jan de Nul-Servimagnus operará durante 25 años la concesión para el dragado y balizamiento del tramo argentino de la Hidrovía Paraguay-Paraná sigue generando reacciones en el sector privado paraguayo. La Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro) se sumó al debate con un planteo claro y directo: la nueva etapa debe garantizar una relación “equilibrada” entre tarifa y servicio, y cualquier aumento del peaje debe estar respaldado por prestaciones verificables.
Según datos proporcionados por referentes del sector a ABC Color, las barcazas paraguayas abonan actualmente US$ 1,30 por tonelada de Registro Neto (TRN) en concepto de peaje. La cifra, que ya representa un costo significativo para la cadena logística nacional, podría experimentar modificaciones bajo la nueva administración, lo que encendió las alertas en el empresariado agroexportador.
El peso de la soja en la economía y en la Hidrovía. El complejo soja es, por lejos, el principal motor de las exportaciones paraguayas. Hasta mayo de 2026, el sector había inyectado US$ 2.492 millones a la economía nacional, con la harina y el aceite de soja como productos emblemáticos que dependen casi exclusivamente de la Hidrovía para llegar a los mercados internacionales.
“En un país mediterráneo, donde la distancia a los puertos marítimos ya representa una desventaja estructural, cualquier costo adicional debe estar asociado a servicios verificables que generen eficiencia, seguridad y previsibilidad para el transporte”, señaló el gremio en su pronunciamiento.
La Cappro subrayó que la nueva concesión debe evaluarse con una visión técnica e integral, considerando su impacto sobre la competitividad de la producción paraguaya. No se trata, argumentan, de rechazar cualquier ajuste tarifario, sino de asegurar que los costos aplicados se traduzcan en mejoras concretas: mayor eficiencia operativa, seguridad para el transporte y previsibilidad logística.
Información clara y participación de los países usuarios. El gremio agroindustrial también puso énfasis en la necesidad de contar con información clara sobre la aplicación de las tarifas por tramo, el tratamiento de la navegación de convoyes y barcazas, y los mecanismos de consulta para los países usuarios de la Hidrovía.
“Su administración y desarrollo deben contribuir a que los productos paraguayos lleguen al mundo en mejores condiciones, asegurando que toda tarifa aplicada guarde relación con servicios efectivamente prestados y beneficios concretos para los usuarios y exportadores”, concluyó la Cappro.
El sector naviero también se pronuncia. Representantes del sector naviero coincidieron en que el debate no se limita al monto del peaje. También consideran fundamental que exista transparencia en la determinación de los costos, claridad sobre la aplicación de las tarifas por tramos, participación de los países usuarios y mecanismos que eviten distorsiones entre los montos cobrados y los servicios efectivamente prestados.
Vale recordar que la Hidrovía Paraguay-Paraná es, por lejos, el modo de transporte más eficiente para el comercio exterior paraguayo: el transporte fluvial tiene un costo aproximadamente 70% menor que el terrestre, una ventaja que el sector busca preservar y potenciar con la nueva concesión.
ANÁLISIS DE OPINIÓN
Por el equipo de redacción de Mundo Fluvial Marítimo
US$ 1,30 por TRN y la responsabilidad de cuidar cada centavo
El planteo de la Cappro es tan razonable como necesario. Paraguay no puede darse el lujo de aceptar incrementos tarifarios sin una contraprestación verificable en servicios. La ecuación es simple: cada dólar adicional que se suma al costo del flete fluvial es un dólar que pierde el productor, que se traslada al precio final de la mercadería o que resta competitividad frente a otros orígenes que compiten en los mismos mercados.
La transparencia en la determinación de los costos y la participación de los países usuarios en los mecanismos de consulta no son pedidos extravagantes: son condiciones básicas de una gestión moderna y profesional de una infraestructura que, aunque esté concesionada en su tramo argentino, es un bien público regional.
Celebramos que gremios como la Cappro y referentes del sector naviero estén planteando estos debates con altura técnica y visión de futuro. La nueva concesión es una oportunidad para mejorar la Hidrovía, pero esa mejora debe ser medible, transparente y equitativa para todos los usuarios, sin excepción.
































