
El proceso de privatización de la Vía Navegable Troncal ha entrado en una fase de máxima tensión geopolítica. El consorcio liderado por la belga DEME y la estadounidense Great Lakes Dredge & Dock Co. disparó contra las bases del concurso, alegando que los requisitos técnicos y económicos están diseñados para garantizar la continuidad del operador actual, mientras advierten sobre la sombra de las estatales chinas en la propuesta competidora.
La “autopista fluvial” más importante del Cono Sur vuelve a ser el epicentro de una batalla legal y diplomática. Este abril de 2026, la firma estadounidense Great Lakes —el mayor proveedor de dragado en EE. UU.— calificó la licitación como una “lucha cuesta arriba”, señalando dos cláusulas del pliego que, según denuncian, blindan el monopolio de Jan De Nul.
Los puntos de la discordia:
- La Cláusula de los 250 km: El pliego exige que el postulante demuestre haber dragado 250 kilómetros continuos de río. Los denunciantes afirman que esta es una condición “a medida”, ya que Jan De Nul es prácticamente el único actor global que ostenta ese récord, obtenido precisamente durante sus décadas de concesión en el mismo Río Paraná.
- La “Fianza de Objeción”: Para impugnar cualquier punto del pliego, las empresas deben depositar una fianza de USD 10.000.000. Este monto, que el Estado puede retener si rechaza el reclamo, es visto como una barrera económica diseñada para silenciar críticas.
- La Conexión China: Aunque el Gobierno de Milei restringió la participación de estatales extranjeras, DEME y Great Lakes alertan que Servimagnus SA (socia local de Jan De Nul) ha operado históricamente con la china CCCC Shanghai Dredging Co., sugiriendo una vía de influencia indirecta del gigante asiático en la logística soberana.
Desde el Gobierno, la respuesta ha sido tajante: califican las denuncias como un intento de “boicotear” un proceso transparente y defienden las exigencias técnicas como necesarias para garantizar la operatividad de los 1.232 km de la ruta por donde fluye el 80% de las exportaciones argentinas.
Desde la perspectiva de Mundo Fluvial Marítimo, analizamos las implicancias:
- Riesgo de Concentración: Si las barreras de entrada son tan altas que solo un oferente puede cumplirlas, el sector pierde la oportunidad de una mejora técnica y de costos derivada de la competencia real.
- Tensión Washington-Buenos Aires: La participación de una firma líder de EE. UU. en la denuncia eleva el conflicto a un nivel diplomático, poniendo a prueba la alineación geopolítica del Gobierno con la Casa Blanca.
- Seguridad Logística: La sola mención de vínculos con CCCC reaviva el debate sobre quién debe tener el control de los datos de tráfico y la profundidad de la Hidrovía en un contexto de seguridad regional.











































