Con el río Paraguay en 2,47 metros y bajo monitoreo permanente, la administración del intendente Luis Bello despliega un operativo interinstitucional sin precedentes. Simulacros de evacuación, identificación de refugios y protocolos jurídicos ya están en marcha. La pregunta que flota en el ambiente portuario y logístico es inevitable: ¿está preparada la cadena fluvial para operar con crecidas extraordinarias sin que se interrumpa el comercio exterior paraguayo?
Asunción, Paraguay. La Municipalidad de Asunción, por disposición directa del intendente Luis Bello, intensificó en las últimas horas un amplio operativo preventivo ante la creciente probabilidad de que el fenómeno climático “El Niño” impacte con fuerza en la cuenca del río Paraguay durante los próximos meses. Las proyecciones internacionales, monitoreadas por los organismos meteorológicos de referencia, anticipan un incremento significativo de las precipitaciones y, en consecuencia, un eventual aumento del nivel del río que podría superar los umbrales de afectación para las familias ribereñas de la capital.
La Dirección General de Gestión y Reducción de Riesgos de Desastres (DGRRD) de la comuna asuncena coordina un esquema de preparación que involucra a prácticamente todo el andamiaje estatal con competencia en emergencias. La Secretaría de Emergencia Nacional (SEN), las Fuerzas Armadas de la Nación, la Policía Nacional, el Ministerio de la Niñez y la Adolescencia (MINNA), el Ministerio de la Mujer, la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) y el Servicio de Emergencias Médicas Extrahospitalarias (SEME) integran el comando unificado que responderá ante una eventual crecida extraordinaria.
Eduardo Olmedo, jefe operativo de Primera Respuesta de la DGRRD, confirmó que la administración municipal “ya viene ejecutando todas las medidas preventivas necesarias para responder con rapidez y eficiencia”. “Por instrucciones estrictas del señor intendente, ya estamos tomando todos los recaudos necesarios para afrontar esta amenaza climática. Las predicciones internacionales indican que el fenómeno El Niño tiene altas probabilidades de presentarse y, por ello, estamos preparando todos los escenarios para brindar una respuesta oportuna a la ciudadanía”, declaró el funcionario.
El río, bajo la lupa. En la actualidad, el nivel del río Paraguay se sitúa en 2,47 metros, una altura que no representa riesgo inmediato para la población ribereña. Sin embargo, el monitoreo hidrométrico es permanente y los equipos municipales ya realizan recorridos constantes por las zonas más vulnerables para identificar a las familias que eventualmente podrían resultar afectadas y dimensionar con precisión el universo de asistencia necesaria.
Refugios, protocolos y un simulacro que midió los tiempos. Uno de los ejes centrales del operativo es la identificación y acondicionamiento de predios que serán utilizados como refugios temporales. Olmedo explicó que distintas dependencias municipales trabajan en la puesta a punto de terrenos que ya fueron empleados en episodios de inundación anteriores, con el objetivo explícito de evitar la ocupación de calles, plazas y espacios públicos.
Los refugios serán habilitados bajo criterios humanitarios establecidos por normas nacionales e internacionales, y contarán con un esquema de seguridad coordinado con la Policía Nacional. Además, la Municipalidad ya tiene aceitados los protocolos jurídicos y administrativos que regulan el funcionamiento de los albergues temporales: las familias trasladadas deberán firmar actas de compromiso mediante las cuales se obligan a retornar a sus lugares habituales de residencia una vez que la emergencia haya cesado.
El reciente simulacro de evacuación —que involucró a ambulancias, bomberos, equipos de asistencia social y otras instituciones del sistema de respuesta— permitió medir los tiempos de reacción de cada organismo, una información que Olmedo calificó como “fundamental para optimizar la coordinación cuando sea necesario activar el operativo de emergencia”.
ANÁLISIS DE OPINIÓN
Por el equipo de redacción de Mundo Fluvial Marítimo
Cuando el río sube, la logística también entra en emergencia
La noticia de que Asunción se prepara para un posible embate de El Niño es, sin duda, una excelente señal desde el punto de vista de la gestión de riesgos y la protección de las familias ribereñas. Pero en Mundo Fluvial Marítimo no podemos dejar de leer esta información con los lentes del sector que cubrimos: el fluvial, el portuario, el logístico. Y desde esa óptica, la pregunta que debemos instalar en el debate público es tan incómoda como necesaria: ¿qué plan de contingencia tiene el sistema logístico paraguayo para operar durante una crecida extraordinaria del río Paraguay sin que se detenga el comercio exterior?
No se trata de una especulación alarmista. La historia reciente nos ha mostrado, una y otra vez, que los fenómenos climáticos extremos no solo desplazan familias: también alteran los calados, modifican las corrientes, saturan de sedimentos los canales de acceso a las terminales, ponen a prueba la resistencia de las amarras, complican las maniobras de atraque y desatraque, y pueden llegar a interrumpir las operaciones de carga y descarga durante días o semanas.
El operativo que describe el municipio está enfocado, correctamente, en la población vulnerable. Pero una inundación en la capital también significa que los buques graneleros, los remolcadores de convoyes y las barcazas que transportan granos, combustibles y contenedores deberán navegar con alturas de río muy superiores a las habituales, lo que puede generar desde demoras en la navegación hasta restricciones operativas en los pasos críticos de la hidrovía.
La pregunta no es ociosa: ¿están los armadores, los agentes marítimos, los operadores portuarios y las autoridades de la Prefectura General Naval coordinando con la misma intensidad que el municipio? ¿Existe un protocolo específico para garantizar la continuidad de las operaciones fluviales durante una crecida del Niño? ¿Se ha calculado el impacto económico de una interrupción logística de diez, quince o treinta días sobre las exportaciones de granos, carne y otros productos perecederos?
Celebramos que la DGRRD, la SEN y las Fuerzas Armadas estén midiendo tiempos de respuesta y acondicionando refugios. Pero desde este medio hacemos un llamado a que el mismo sentido de urgencia se aplique a la cadena fluvial, que es la arteria por la que respira el comercio exterior paraguayo. Porque de nada servirá tener a la población a salvo si el motor económico del país se detiene por falta de previsión logística.
La prevención no debe ser solo social y humanitaria. Debe ser también económica, portuaria y fluvial. El Niño está por llegar. Que nos encuentre con las compuertas de la logística bien abiertas y los planes de contingencia activados en cada eslabón de la cadena.







































