Con una inflación cercana al 4%, un Impuesto a la Renta Empresarial del 10% y un régimen de maquila que grava apenas el 1% sobre el valor agregado, Paraguay se posiciona como la plaza preferida por las marcas internacionales para iniciar su expansión en Sudamérica. Según el economista Daniel Correa, la previsibilidad de las reglas de juego pesa hoy más que el tamaño del mercado, y empresas de retail, gastronomía, moda e industria manufacturera ya eligieron al país como plataforma de ingreso al Mercosur.
Asunción, Paraguay. Un ejecutivo global que evalúa dónde expandirse en Sudamérica ya no mira solo a Buenos Aires ni a San Pablo. Mira a Asunción. La escena se repite en los comités de expansión de retailers, cadenas gastronómicas y firmas de moda: Paraguay dejó de ser el mercado chico que se visitaba al final y pasó a estar entre las primeras paradas.
El cambio no responde al tamaño de la economía, sino a algo más escaso en la región: reglas que no se mueven.
La previsibilidad pesa más que el tamaño. “La principal ventaja competitiva de Paraguay es la previsibilidad”, sostiene Daniel Correa, economista y director de DCR Consultora, en declaraciones a ABC Negocios. En una región donde la inflación alta, los cambios tributarios súbitos y la incertidumbre cambiaria son moneda corriente, Paraguay ofrece la posibilidad de planificar inversiones a mediano y largo plazo sin sobresaltos.
Una inflación cercana al 4% y un sistema tributario estable arman un escenario poco habitual en Sudamérica, donde las empresas pueden proyectar costos, rentabilidad y crecimiento sin sorpresas de un mes a otro, según el especialista.
Tributos bajos, reglas estables. Los números respaldan el discurso. Impuesto a la Renta Empresarial del 10% , IVA del 10% y un régimen de maquila que grava apenas el 1% sobre el valor agregado : la estructura tributaria paraguaya figura entre las más competitivas de la región.
Esa combinación reduce fuertemente los costos de operación y convierte a Paraguay en “mercado piloto” para muchas compañías, explica Correa. En lugar de arriesgar una inversión grande en una economía más compleja, las empresas prueban primero el modelo de negocio en Paraguay y, si funciona, saltan al resto del Mercosur.
Energía competitiva, trámites relativamente ágiles y costos operativos bajos completan el combo que más valoran las pymes que arrancan su proceso de internacionalización.
Retail, moda y gastronomía abren camino. La industria manufacturera pisa fuerte. Retail, gastronomía, moda, electrónica y servicios financieros concentran hoy el mayor interés de las marcas que llegan. Pero el fenómeno ya empieza a correrse hacia la industria manufacturera.
Varias empresas industriales instalan plantas bajo el régimen de Maquila para usar a Paraguay como plataforma exportadora hacia otros mercados de la región, señala Correa. El perfil que predomina: compañías que buscan instalarse rápido, con estructuras eficientes y reglas claras.
El crecimiento de la clase media urbana y la llegada de shoppings modernos también empujan el interés. La infraestructura comercial paraguaya ya ofrece estándares comparables a los de otras capitales de la región, lo que facilita el desembarco de franquicias y cadenas internacionales. El turismo de compras en las ciudades de frontera suma otro empujón, aunque Correa advierte que ese factor depende de la diferencia cambiaria con los países vecinos y puede tener vaivenes.
Lo que falta para liderar. “Operar en un país sin controles de capital, con inflación de un solo dígito y reglas relativamente estables es una ventaja que pocas economías sudamericanas pueden ofrecer hoy. El mayor activo de Paraguay ya no es únicamente su esquema impositivo favorable, sino la consistencia de su política económica”, resume Correa.
El escenario es favorable, pero no está cerrado. El economista marca la lista de pendientes: infraestructura logística, simplificación de trámites para crear empresas, fortalecimiento institucional, más inversión en educación y capacitación laboral, y un sistema financiero más profundo que facilite el acceso al crédito. También apuesta a las zonas francas de servicios como el próximo motor, que podrían atraer inversiones de mayor valor agregado y empresas globales ligadas a la economía del conocimiento.
“Si Paraguay sostiene la estabilidad macroeconómica y avanza en infraestructura, digitalización e instituciones, la fórmula de entrar primero a Paraguay dejará de ser una tendencia emergente para volverse la norma entre las empresas que buscan crecer en Sudamérica”, concluye Correa.
ANÁLISIS DE OPINIÓN
Por el equipo de redacción de Mundo Fluvial Marítimo
Cuando la previsibilidad se convierte en ventaja logística
El análisis de Daniel Correa pone en palabras lo que el sector fluvial, portuario y logístico viene observando en el terreno: Paraguay ya no compite solo con precios bajos o con ventajas impositivas. Compite con reglas de juego estables, y eso es un activo invaluable para cualquier cadena de suministro.
Cada marca global que elige Paraguay como plataforma de ingreso al Mercosur es un potencial cliente para los servicios de transporte fluvial, para las terminales portuarias y para los operadores logísticos. Porque las empresas que fabrican bajo el régimen de maquila exportan, y las que exportan necesitan una Hidrovía eficiente, puertos modernos y servicios de calidad.
La lista de pendientes que menciona Correa —infraestructura logística, digitalización, fortalecimiento institucional— es también la agenda del sector fluvial. Avanzar en esos capítulos no solo consolidará a Paraguay como destino de inversiones: consolidará a nuestra Hidrovía como el corredor más competitivo del Cono Sur.
































