
Un informe sectorial reactivó las alarmas al exponer las profundas diferencias impositivas, burocráticas y operativas que estrangulan la competitividad de la flota con registro local frente a los pabellones vecinos. Con una Hidrovía donde la bandera paraguaya ya concentra aproximadamente el 85% de la operatoria global, los armadores y astilleros locales exigen reformas estructurales urgentes en el régimen fiscal del combustible, el IVA de la construcción naval y los tiempos de inspección aduanera para frenar el éxodo de bodegas.
EL DIAGNÓSTICO DE LA ASIMETRÍA OPERATIVA EN LA CUENCA
El equilibrio competitivo en el transporte fluvial de la Cuenca del Plata enfrenta un debate de fondo que va más allá de las disputas gremiales. El análisis de las variables de costos logísticos revela que el marco normativo actual ha consolidado una fuerte concentración de mercado. Según exponen los datos del sector de la navegación comercial, las asimetrías acumuladas han llevado a que la bandera paraguaya concentre cerca del 85% de la operatoria total de la Hidrovía Paraguay-Paraná, dejando a los buques con registro argentino en una posición de extrema marginalidad para el tráfico internacional y bajo severa presión en las rutas de cabotaje interno.
Desde las cámaras empresariales y los analistas del sector se insiste en que el desplazamiento de la flota no responde a una falta de capacidad técnica o de baquía de las tripulaciones, sino a un entorno macro-regulatorio hostil que encarece de forma insostenible el costo por tonelada transportada. La acumulación de gravámenes nacionales, provinciales y tasas portuarias locales opera como un ancla para el desarrollo de la marina mercante nacional.
IMPUESTOS, COMBUSTIBLE Y TRABAS BUROCRÁTICAS
El pliego de reclamos de los armadores locales detalla tres ejes críticos donde las condiciones de operación se vuelven gravosas en comparación con los competidores del Mercosur:
- La Carga Fiscal Concurrente: Los buques nacionales operan bajo el impacto directo del IVA, Ingresos Brutos, Impuesto a las Ganancias y elevadas cargas sociales sobre los salarios de las tripulaciones. A esto se suman peajes y tarifas portuarias que no discriminan el origen de la carga.
- El Régimen del Combustible Marítimo (Bunker): Mientras que las embarcaciones de banderas extranjeras acceden al combustible bunker exento de gravámenes para sus trayectos internacionales, los buques de cabotaje nacional pagan el combustible bajo un esquema tributario prácticamente idéntico al del transporte automotor carretero. Desde el sector sintetizan la problemática de forma directa:
“El problema central no pasa por discutir quién tiene el derecho de navegar el río. El verdadero problema estructural es determinar cuánto cuesta operar diariamente bajo las regulaciones y la bandera argentina”.
- Freno a la Industria Naval: La chapa de acero y los insumos destinados a la construcción o reparación de buques en astilleros locales tributan la alícuota total del IVA. Paradójicamente, la exportación de barcazas o componentes hacia socios del Mercosur cuenta con exenciones, encareciendo el costo de renovación de flota para los armadores domésticos.
- Inspecciones y Demoras Aduaneras: Las unidades con bandera nacional enfrentan mayores controles, auditorías cruzadas y demoras administrativas por parte de los organismos reguladores que los buques de terceras banderas que transitan por la misma Vía Navegable Troncal.
Desde la dirección técnica de Mundo Fluvial Marítimo, evaluamos las implicancias de esta crisis de competitividad:
- Pérdida de Soberanía Logística: Depender en un 85% de flotas extranjeras para movilizar la producción agroindustrial de la cuenca expone al comercio exterior a variaciones de tarifas fijadas fuera de las fronteras nacionales, restando autonomía estratégica.
- Sobrecosto Multimodal: El encarecimiento del cabotaje marítimo y fluvial transfiere de forma automática la carga hacia el transporte por camión, saturando la red vial y elevando la huella de carbono del sistema logístico general.
- Urgencia de Coordinación ESG y Fiscal: Para reactivar la marina mercante local se requiere un “Régimen de Fomento de Bandera” que nivele el costo del combustible y elimine las trabas burocráticas, permitiendo competir en igualdad de condiciones técnicas.














































