
Emergencia en el “Fin del Mundo”: La Armada de Chile auxilia al buque frigorífico “Frío Naruto” tras falla mecánica en Cabo de Hornos
Un amplio despliegue aeronaval evitó un desastre ambiental y humano en una de las rutas más peligrosas del planeta, luego de que el navío de bandera de Islas Marshall quedara a la deriva con 22 tripulantes a bordo.
La tarde del viernes 6 de febrero de 2026, la seguridad marítima en el extremo austral del continente fue puesta a prueba. El buque frigorífico “Frío Naruto”, que navegaba desde Coronel (Chile) con destino a Ghana, reportó una pérdida total de propulsión a unos 90 kilómetros al sur de Puerto Williams, en las inmediaciones de la Isla Hornos. La alerta, recibida a las 18:10 horas por la Alcaldía de Mar “Cabo de Hornos”, activó de inmediato los protocolos de búsqueda y salvamento (SAR) de la Tercera Zona Naval.
Despliegue ante condiciones extremas
Dada la volatilidad meteorológica del área, donde los fuertes vientos amenazaban con empujar la nave hacia la costa, la Armada dispuso un operativo de gran escala. Se movilizaron el helicóptero Naval 56 y los aviones de exploración P-111 y Naval 256 para el monitoreo aéreo constante. En superficie, acudieron al auxilio el Remolcador de Alta Mar (ATF) 66 “Galvarino” y el Patrullero (PSG) 73 “Isaza”, fundamentales para establecer una barrera de seguridad y prevenir posibles derrames de combustible.
Resolución y seguridad ambiental
Tras horas de incertidumbre y monitoreo permanente por parte del Subcentro de Coordinación de Búsqueda y Salvamento Marítimo de Puerto Williams, la tripulación del “Frío Naruto” logró recuperar la potencia de sus máquinas durante la madrugada del sábado 7 de febrero. Sin embargo, para garantizar la seguridad en el tránsito por la compleja zona, la Armada mantuvo una escolta cercana con el remolcador “Galvarino” hasta que el buque salió de las aguas jurisdiccionales más riesgosas.
Lecciones de logística y vigilancia
Desde la perspectiva de Mundo Fluvial Marítimo, este incidente subraya la importancia crítica de contar con una autoridad marítima equipada y con alta capacidad de respuesta en pasos interoceánicos estratégicos. La coordinación entre los medios aeronavales y las unidades de superficie no solo salvaguardó la vida de los 22 tripulantes, sino que protegió un ecosistema extremadamente frágil de un inminente encallamiento. Este evento reafirma que, en rutas de alta mar, la tecnología de mantenimiento preventivo y la preparación ante emergencias son los únicos pilares que sostienen la continuidad operativa del comercio global.











































