
En un giro que marca la reactivación industrial y el flujo de suministros, Argentina incrementó masivamente sus compras al principal socio del bloque. El crecimiento del 25% en el volumen de importación genera una demanda sin precedentes de bodega y espacio portuario, reconfigurando el tráfico en el eje Atlántico y la Hidrovía.
El comercio bilateral entre las dos mayores economías de Sudamérica ha entrado en una fase de expansión acelerada. Según los datos de marzo de 2026, las importaciones argentinas provenientes de Brasil registraron un alza cercana al 25% interanual. Este fenómeno está traccionado principalmente por el sector automotriz, maquinaria agrícola e insumos industriales básicos.
Este incremento no solo refleja una mayor demanda interna en Argentina, sino también una integración productiva más profunda. Brasil se consolida como el proveedor estratégico para la recuperación de la cadena de valor argentina, lo que ha provocado que las terminales de transbordo y los centros logísticos fronterizos operen a capacidad máxima para procesar el flujo constante de mercaderías.
Desde la perspectiva de Mundo Fluvial Marítimo, destacamos el impacto en el transporte:
- Logística RORO y Contenedores: El sector automotriz demanda una rotación constante de buques Roll-on/Roll-off (RORO) y espacios en feeder de contenedores entre los puertos de Santos/Paranaguá y Buenos Aires/Zárate.
- Presión en Pasos Fronterizos: El flujo terrestre hacia los puertos secos y la conexión con la red ferroviaria se ha intensificado, obligando a una mayor eficiencia en los despachos aduaneros.
- Oportunidades para la Hidrovía: Con este volumen de carga, la navegación fluvial se vuelve una alternativa crítica para el transporte de semielaborados y graneles industriales que buscan costos de flete más competitivos frente al transporte por carretera.








































