
Con el ajuste aplicado desde hoy por las principales distribuidoras (Shell, Petrobras, Copetrol, entre otras), el precio de las naftas y el diésel acumula un incremento significativo en lo que va de marzo. El sector logístico se declara en alerta máxima ante una estructura de costos que no da tregua en plena “economía de guerra”.
Lo que comenzó como un ajuste parcial a principios de mes se ha consolidado hoy, 20 de marzo de 2026, como una tendencia irreversible. Los emblemas privados de mayor peso en el mercado paraguayo han remarcado sus precios, completando así la segunda ola de incrementos en apenas dos semanas.
El alza afecta a toda la gama de productos, desde las naftas de distintos octanajes hasta el diésel premium. Según los referentes del sector, la presión del tipo de cambio (dólar alto) y la volatilidad del crudo internacional han hecho insostenible mantener los precios anteriores. Esta movida de los privados se suma a los ajustes previos de la estatal Petropar, dejando a los consumidores y, sobre todo, a las empresas de transporte, sin opciones de refugio tarifario.
Desde la perspectiva de Mundo Fluvial Marítimo, analizamos las repercusiones inmediatas:
- El “Doble Golpe” al Flete: Como reportamos anteriormente, el flete ya había subido un 20%. Esta nueva ola de incrementos en los surtidores privados obligará a una nueva revisión de las tarifas de transporte terrestre que alimentan los puertos.
- Presión sobre la Maquila: Las industrias que operan bajo el régimen de maquila y dependen de una logística aceitada ven cómo sus márgenes de exportación se reducen ante el costo del transporte de insumos y productos terminados.
- Logística de Última Milla: El encarecimiento de las naftas golpea directamente a la distribución urbana y al delivery, encareciendo la canasta básica en un momento donde el Gobierno pide austeridad extrema.








































