
El sector naviero confirmó que el incremento en los derivados del petróleo ha impactado de forma inmediata en los costos operativos. Con una suba del 20% en las tarifas de flete, la competitividad de las exportaciones paraguayas enfrenta un nuevo desafío en un escenario de ríos bajos y alta volatilidad económica.
La estructura de costos del comercio exterior paraguayo sufre un nuevo golpe. Este marzo de 2026, los principales armadores y operadores logísticos han reportado un incremento del 20% en el precio del flete fluvial. La razón principal es el alza sostenida en el precio de los combustibles, un insumo que representa cerca del 50% de los gastos operativos de un convoy de barcazas.
El ajuste llega en un momento delicado para la Hidrovía. La combinación de una navegación más lenta debido a la falta de calado y el encarecimiento del búnker obliga a las empresas navieras a trasladar estos costos a la tarifa final. Para los exportadores de granos y carne, así como para los importadores de insumos industriales, este incremento significa una pérdida de margen y una presión inflacionaria que se trasladará a toda la cadena de consumo.
Desde la perspectiva de Mundo Fluvial Marítimo, analizamos los puntos críticos:
- Eficiencia Energética: La suba de combustibles acelera la necesidad de invertir en motores de nueva generación y tecnologías que reduzcan el consumo por tonelada transportada.
- Impacto en la Hidrovía: Con fletes más caros, la previsibilidad del dragado se vuelve una “cuestión de estado”, ya que cada día de demora por mala navegación suma costos financieros insostenibles.
- Negociación de Contratos: El sector se encuentra en una etapa de renegociación de contratos de flete a largo plazo, donde las cláusulas de ajuste por combustible (bunker adjustment factor) están siendo revisadas bajo lupa.







































